Prambanan es el complejo de templos hindúes más grande de Indonesia y uno de los mayores del Sudeste Asiático. Construido en el siglo IX durante el Reino de Mataram, el conjunto se articula en torno a tres santuarios monumentales dedicados a la Trimurti: Shiva el Destructor, Vishnu el Preservador y Brahma el Creador. La torre más alta, el templo de Shiva, alcanza los 47 metros y está decorada con relieves que representan la epopeya completa del Ramayana, una de las narraciones pétreas más exhaustivas del mundo antiguo.
La UNESCO inscribió Prambanan como Patrimonio de la Humanidad en 1991, reconociéndolo como obra maestra del arte y la arquitectura hindú. El recinto se encuentra a 17 kilómetros al noreste de Yogyakarta, en la antigua frontera entre dos reinos rivales: uno hindú y otro budista. Su vecino, el monumento budista de Borobudur, se halla a 40 kilómetros al noroeste. Juntos representan doce siglos de historia religiosa javanesa, y muchos visitantes internacionales que acuden a Yogyakarta dedican tiempo a visitar ambos de forma independiente.
Prambanan recibe más de dos millones de visitantes al año. El recinto abre a diario de 06:30 a 17:00, con última entrada a las 16:30. El final de la tarde —cuando la luz cálida baña la piedra tallada y las aglomeraciones se disipan— es la hora preferida de los fotógrafos y el momento más evocador para recorrer los 240 templos que conforman el conjunto completo.
En el corazón de Prambanan se alza el conjunto de Lara Jonggrang, donde las tres torres de los Trimurti miran hacia un santuario menor que alberga la montura animal de cada deidad: Nandi, el toro de Shiva; Hamsa, el cisne de Brahma; y Garuda, el águila de Vishnú. Ochocientos metros al norte se encuentra Sewu, un complejo budista erigido en la misma época, un testimonio fascinante de dos credos conviviendo. Su entrada a Prambanan cubre todo este parque arqueológico, permitiéndole leer los relieves del Ramayana en sentido horario y perderse entre los templos exteriores más tranquilos.